¿Delete?

¿Delete?

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El pasado día 29 leí un reportaje en El Mundo de Sara Polo de GU CAMPUS titulado “¿DELETE?” sobre la importancia y el peligro de los datos y en general sobre todo lo que publicamos en la Web Social que, a la larga, genera nuestra marca personal también fuera de Internet.

El principal problema de Internet es que la información perdura por los siglos de los siglos amen. Podemos borrar un post en facebook o un tweet inoportuno pero, mientras ha estado online se ha podido viralizar y lo peor, indexar por Google.

Este verano, una adolescente murciana colgó en Twitter una fotografía de ella misma semidesnuda junto a un joven. El Hashtag que acompañaba era #ReciénFollados. Se convirtió en Trending Topic y claro, a pesar de borrar el tweet y cerrar el perfil, la foto anda por ahí aun pululando.

Os dejo el reportaje tal cual porque está genial:

¿DELETE? Proliferan ‘apps’, webs e incluso servicios jurídicos especializados en eliminar datos personales almacenados en internet.

SARA POLO
En la era de las comunicaciones, resulta difícil pensar en vivir sin internet. Al igual que en los 90 lo que no salía en televisión no existía, hoy una fiesta no es suficientemente divertida si no aparece en un álbum de Facebook, una noticia es interesante siempre que se convierta en Trending Topic o uno no es nadie si no aparece en Google. Sin embargo, todas estas acciones que se realizan casi de manera automática no son tan gratuitas como parecen, y cada vez son más los ciudadanos que se ven envueltos en problemas a causa de la deficiente imagen que proyectan en el ciberespacio. «La demanda de borrado de datos en internet crece exponencialmente cada año», asegura José Luis Rodríguez, director de la Agencia Española de Protección de Datos. Según su experiencia, existe «un proceso de concienciación creciente» de lo que supone dar datos personales en la Red, aunque aún priman «el entusiasmo y el deslumbramiento de los servicios que ofrece el mundo digital».

Actuar en la web deja huellas inevitablemente, y Rodríguez recomienda «incrementar al máximo las precauciones para minimizar los posibles errores». A lo que se refiere el experto es a la reputación on line, la imagen que de cada uno proyecta internet, y que es visible para todos en cualquier momento. «Los jóvenes son el colectivo que más riesgo corre de desarrollar una mala imagen en medios digitales porque actúa con la vista puesta en el corto plazo, sin pensar que existen otras audiencias y otros momentos», advierte Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, una iniciativa que, desde 2004, tiene como misión la promoción del uso seguro y saludable de las TIC. Uno de esos  destinatarios en los que no se piensa al hacer clic en «publicar» es el laboral. Cada vez más, en los procesos de selección de personal el departamento de Recursos Humanos estudia el perfil digital del candidato. Es tan fácil como buscarlo en Google.

«No existen segundas oportunidades para causar una buena primera impresión», reflexiona Manuel Moreno, director de Bórrame,  empresa especializada en la protección de datos. «Lo que más promocionan los jóvenes en las redes sociales es su vida lúdica y la mayoría no piensa en que esto les puede perjudicar hasta que ya ha sucedido».

El primer responsable de la imagen que se proyecta en internet es uno mismo, por lo que los expertos recomiendan hacer, cada cierto tiempo, un egosurfing intensivo.
«¿Qué mejor manera de observar lo que otros pueden saber de ti que introduciendo tu nombre y apellidos en los principales buscadores?», se pregunta Samuel Parra, director de ePrivacidad, compañía que se dedica al borrado de datos en internet.

«La primera línea de defensa es uno mismo, no hay que contar en internet lo que uno no contaría en cualquier otro foro público, porque el espacio digital tiene el peligro añadido de que es muy fácil de copiar y distribuir. El riesgo de perder el control sobre la información que se comparte es mucho mayor en el ciberespacio», avisa José Luis Rodríguez.

Desde Pantallas Amigas van más allá y proponen una serie de consejos para optimizar la reputación on line. En primer lugar, conviene no mostrar conductas incívicas en las redes sociales, no publicar fotografías consumiendo alcohol o drogas y evitar incluso salir fumando. «No está bien visto », apunta Flores. Los posicionamientos ideológicos en temas especialmente sensibles también pueden acarrear problemas. «Cuanto más se sepa de uno más vulnerable es». Esa es la máxima a aplicar según el experto.

El principal problema de internet es la permanencia de la información. El usuario puede borrar un tuit comprometedor, o una imagen que no le favorece, pero en el tiempo en que ha estado expuesta alguien ha podido viralizarlo.

Es lo que le sucedió a una adolescente murciana este verano, que colgó en Twitter una fotografía en la que aparecía semidesnuda junto a un joven. El hashtag que acompañaba la publicación, #ReciénFollados, se convirtió en Trending Topic por lo que, pese a retirar el post y cerrar el perfil de la chica, la imagen se puede seguir encontrando en la Red.

Samuel Parra sugiere, en este sentido, no tener miedo a ser diferente: «Si todos tus amigos comparten cada foto que se hacen durante las últimas vacaciones en Facebook o tus contactos de Twitter cuentan al mundo cada vez que sacan a pasear al perro, tú no tienes por qué hacer lo mismo». Ser consciente de la privacidad es «clave» para protegerla, aunque la mejor solución tampoco es desaparecer de las redes sociales, sino aprender a gestionar la propia imagen. Por ejemplo, una abundante información positiva es el antídoto contra una negativa. El ruido controlado puede ayudar a que lo que uno no quiere que se vea no aparezca hasta la tercera o cuarta página del buscador al introducir el nombre y los apellidos, y los expertos aseguran que pocas búsquedas llegan tan lejos.

 Sin embargo, hay veces que el autocontrol no basta, y que son otros quienes manchan la reputación digital. «Somos responsables de los datos de los demás. Hay que preguntarse: ¿Tengo derecho a contar la vida de otro a golpe de foto?», asegura Flores. De la misma forma, es conveniente comprobar qué se publica sobre uno.

La empresa Eliminalia ofrece, de forma gratuita, un informe detallado de qué datos personales aparecen en internet. «La necesidad de la gente de desaparecer de internet es muy alta. La población no es consciente de todo lo que se puede saber de ellos con una simple búsqueda. Y son informaciones que, en su mayor parte, ni siquiera saben que existen», asegura Diego Jiménez, director de la firma que, ante la creciente demanda, cuenta con un departamento específico de borrado de publicaciones en Facebook.

A Eliminalia acuden, al igual que a Bórrame.es y a ePrivacidad, perfiles de lo más variado, y todos ellos reconocen que su clientela no deja de crecer. «Recibimos peticiones de gente que tiene una crisis de reputación on line porque encuentra en la Red informaciones de carácter personal en relación con actividades y comentarios que no dan una buena imagen. Puede aparecer su nombre y apellido o una dirección IP, una imagen de su cara, una dirección, datos sobre su entorno…Cualquier cosa que le identifique », explica Manuel Moreno.

El primer paso es solicitar al autor que retire la publicación, aunque éste sólo estará obligado en el caso de que la privacidad prime sobre el interés público o sobre la libertad de expresión o de información. De ahí que la mayor parte de los casos que llegan a empresas especializadas en eliminar datos de internet o, en último caso, a la Agencia de Protección de Datos se refieran a menciones en los distintos Boletines Oficiales o en medios de comunicación.

LA RED TIENE ‘MEMORIA’

«Muchos ciudadanos se encuentran con que se les deniega la contratación de un seguro, se les rechaza como candidatos a un puesto de trabajo o, incluso, se les prohíbe la entrada en un país, y la mayor parte de las veces ni siquiera saben por qué», asegura José Luis Rodríguez.

Cuando la publicación no se puede borrar porque es de interés público, la solución es solicitar que deje de indexarse en los buscadores. Y aquí comienzan, igualmente los problemas. La legislación europea aplicable es una Directiva de 1995, cuando no estaba generalizado el uso de internet. De ahí que las agencias europeas de protección de datos estén inmersas en una auténtica guerra con Google, que se niega a desindexar las informaciones requeridas porque argumenta que sus servidores están en California y, por tanto, las leyes europeas no tienen jurisdicción sobre sus actuaciones.

NI EN ABIERTO NI CON GPS

«Hay que tener cuidado con los buscadores, los servidores de correo electrónico y las aplicaciones móviles gratuitas porque el producto puede ser el propio usuario », advierte el director de la Agencia de Protección de Datos.
Compañías como Google o Facebook se financian con el comercio de la información personal de los internautas para que la publicidad sea, cada vez más, a la carta.

«Todos los grandes proveedores elaboran perfiles de sus clientes, auténticas fichas con gran cantidad de información, tanto ideológica como de gustos o incluso de orientación sexual», asegura Rodríguez. Para minimizar la exposición de los datos íntimos, los expertos recomiendan leer cuidadosamente la política de privacidad de todos los programas, aplicaciones y servidores con los que se interactúe, y jamás aceptar la configuración por defecto.

Samuel Parra, de ePrivacidad, recomienda incluso desactivar el localizador GPS de los dispositivos móviles cuando no sea estrictamente necesario y huir de las redes WiFi gratuitas abiertas en lugares públicos. «Es muy sencillo que cualquier usuario malintencionado escuche nuestras conversaciones o acceda a nuestro correo electrónico o redes sociales. Incluso puede descubrir nuestras claves de acceso», asegura. «Además, no sólo comprometemos nuestra privacidad, sino también la de las personas con las que nos comunicamos».

Pantallas Amigas reconoce que la necesidad de información y formación sobre privacidad on line es cada vez mayor entre los universitarios. «Hay incluso normas de seguridad básicas que no se cumplen. Los profesores han constatado que, al abrir las aulas de informática, la mitad de ellos tienen sesiones iniciadas en redes sociales», asegura Flores.

Fuente G / U / CAMPUS – EL MUNDO / 29 / ENERO / 2014

Licencia de Imagen: Fotolia.com

 

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